Hacia un entorno escolar saludable

escuela saludable

¿Es tu escuela un entorno saludable? ¿Es un lugar en el que todos los docentes y colaboradores trabajan felices, dando lo mejor de sí mismos? 

¿O es más bien un lugar de conflictos, de desmotivación y de poco compromiso con el proyecto? 

Hoy quiero hablarte de un concepto que te hará darle un giro a tu perspectiva: el de entornos laborales saludables.

Un concepto que ya funciona en grandes empresas como Google, Banco Santander o Seat, y que podemos adaptar a nuestras escuelas para convertirlas en ambientes más saludables. 

En el siguiente vídeo te voy a contar qué es un entorno escolar saludable, qué beneficios tiene transformar la tuya en una y cómo puedes hacerlo con tips prácticos. 

Puedes darle play al vídeo o deslizar si prefieres seguir leyendo.

¿Como es un entorno escolar saludable? 

Imaginate lo siguiente: llegas a un lugar de trabajo en el que todo parece fluir a la perfección, donde ni los lunes parecen lunes ni la gran carga de trabajo que normalmente tenemos parece que pesa tanto. 

Los docentes y colaboradores se apoyan los unos a los otros. Cada uno está comprometido con el proyecto de forma individual y da lo mejor de sí, y como equipo reman en la misma dirección. 

Las reuniones son productivas, todos aportan sus ideas y la escuela es una escuela feliz. 

Parece un escenario idílico, lo sé, pero puede ser real. Es de hecho el escenario del entorno escolar saludable, de las escuelas que han decidido invertir tiempo y energía en este concepto. 

Podemos definir a una escuela saludable como aquella que se preocupa de manera activa por el bienestar de sus docentes y colaboradores, fomentando hábitos y facilitando entornos saludables, tanto dentro como fuera de la escuela. 

Las escuelas saludables enseñan a sus equipos a accionar saludablemente, y eso se ve reflejado automáticamente en su bienestar.

Conseguir esta transformación implica acciones individuales y también de los diferentes entornos que existan y de la cultura de la escuela. 

Y es que llegar a ese nivel de bienestar implica abandonar el viejo paradigma de producción individual e instaurar uno centrado en la relación del bienestar de la organización y el individual. 

Es decir, como individuos, se sienten valorados, motivados y apoyados en todas las dimensiones, y a la par la escuela se fortalece y evoluciona. 

El bienestar de los trabajadores va a depender de factores muy diferentes como lo satisfechos que estén con lo que hacen, las personas que les acompañan en el camino ayudándoles a crecer y a promover su salud y felicidad, su habilidad para gestionar de forma efectiva sus finanzas, la energía con la que afrontan el día a día y de lo que aportan a la comunidad. Todos estos elementos son esenciales para conseguir el bienestar global y una buena calidad de vida y de trabajo.

Para llegar a este punto, puedes implementar acciones enfocadas en 3 puntos: el entorno físico y de trabajo, los hábitos saludables y la creación de un estilo de comunicación. 

Vamos a verlos uno a uno. 

Punto 1 – El entorno físico y de trabajo en tu escuela 

Hace unos años la Ohio State University hizo un estudio sobre cómo el entorno físico afectaba al bienestar de los trabajadores. 

Para ello, seleccionó 2 espacios de trabajo diferentes y dividió a un grupo para que durante 17 meses trabajaran allí. 

El primer espacio era una oficina de techos bajos y ruidosos aparatos de aire acondicionado, y el segundo una oficina recién reformada y diseño abierto y luminoso. 

El estudio concluyó con que las personas que trabajaban en el edificio antiguo experimentaron un mayor nivel de estrés, incluso cuando no estaban en el trabajo. 

Así que sí, el espacio físico es esencial para el bienestar. De hecho, podemos considerarlo uno de los más importantes. 

¿Qué puedes hacer por mejorar el espacio físico en tu escuela? 

Una buena idea es empezar analizando los espacios en los que tus empleados pasan tiempo, más allá de las aulas, como la sala de staff, la cafetería, las zonas de descanso o desconexión…

En este sentido, puedes guiarte por algo tan sencillo como por los sentidos: el ruido, la iluminación, el olor y la temperatura pueden afectar, y mucho, al bienestar. 

Además de incluir plantas (se ha demostrado que reducen el estrés y aumentan el optimismo), también ayuda personalizar el entorno. Desde fotos y dibujos hasta pequeños objetos que le den un toque especial. 

Y al igual que hacemos con el software de nuestros ordenadores, que actualizamos y renovamos regularmente, con el espacio físico deberíamos hacer lo mismo. 

Realizar cambios de vez en cuando, adaptarse a las nuevas necesidades que vayan surgiendo y adaptar los entornos, fomentará el bienestar de tu equipo. 

Punto 2 – Los hábitos saludables 

Ahora que ya hemos hecho un repaso de los espacios físicos y su influencia, vamos a ver el segundo punto, que son los hábitos saludables. 

Teniendo en cuenta que el trabajo es uno de los lugares en los que más tiempo pasamos, podemos decir que es el lugar perfecto donde implementar hábitos saludables. 

Algunos hábitos que puedes empezar a promocionar entre tu equipo son:

  • La práctica regular de ejercicio físico, tanto dentro como fuera del centro de trabajo. (podemos incentivar reuniones al aire libre o incluso de pie o paseando e incentivar con ayudas al deporte)
  • Una alimentación saludable, rica en productos frescos, baja en grasas… (Ofrece snacks saludables a tus docentes. La fruta es la mejor opción)
  • Eliminación de hábitos tóxicos, como el tabaco.
  • Control del estrés (Instala una zona en el staff donde puedan relajarse)

Aunque los principales beneficiados de estos hábitos son los propios empleados, los estudios demuestran que la promoción de la salud mejora su bienestar físico, psicológico y social, al tiempo que mejora el clima laboral, con lo que el compromiso con la escuela crece. 

Punto 3 – Creación del estilo de comunicación 

El último punto del que quiero hablarte para plantear una escuela saludable es el de la creación de un estilo de comunicación. 

¿Y qué es esto del estilo de comunicación, Maria? 

Bueno, pues en este sentido, vamos a partir de la idea de que la comunicación es la acción de compartir con los demás lo que pensamos, creemos o sentimos, y también, por lo tanto, de trasmitir o difundir informaciones o mensajes. 

Cuando hablamos del estilo de comunicación de tu escuela, lo ideal es que aspiraras a un estilo asertivo. 

La asertividad designa uno de los enfoques más modernos. El concepto se asocia a un sistema de dirección y gestión basado en habilidades sociales como la buena comunicación, la decisión, el liderazgo y la confianza.

Del latín “asserere”, “asser tum”, que significa «afirmar», la asertividad está relacionada con elementos esenciales que deben desarrollar los líderes de las empresas, más allá de su naturaleza, tamaño o campo de acción. 

Dichos elementos son el aplomo, la confianza en sí mismo, la autoestima, la verdad, la capacidad de ponderación, el sentido de la oportunidad, la responsabilidad y la justicia, entre muchos otros.

La clave para implementar un modelo asertivo en tu escuela es huir de un clima organizacional improvisado, caótico y sin objetivos y reconducirlo a través de acciones puntuales, como por ejemplo incentivar las actividades integradoras o destacar a los trabajadores más asertivos. 

Sea como sea, si necesitas apoyo en este proceso de transformar tu escuela en un entorno escolar saludable recuerda que podemos trabajar juntos. Escríbeme un email a [email protected] y te cuento cómo podemos hacerlo. 

Espero que te haya sido de utilidad, ¡nos vemos en la próxima!